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sábado, 25 de septiembre de 2021

Acorazado de bolsillo Admiral Graf Spee

El Admiral Graf Spee era la tercera unidad de la Clase Deutschland, compuesta por tres buques del tamaño de un crucero pesado pero mejor blindados y más armados, por lo que se les denominó en su día Acorazados de Bolsillo. El más famoso de los tres fue sin duda el Admiral Graf Spee, hundido por su propia tripulación para no caer en manos del enemigo, tras la Batalla del Río de la Plata en diciembre de 1939.


La Clase Deutschland fue una serie de tres Panzerschiffe ("buques blindados"), una forma de crucero fuertemente blindado, construidos en la República de Weimar por la Reichsmarine oficialmente según las restricciones del Tratado de Versalles. La clase, compuesta por los buques Deutschland, Admiral Scheer, y Admiral Graf Spee, todos ellos con un desplazamiento estándar declarado de 10.000 toneladas largas (10.160 t) según lo especificado en el tratado, sin embargo realmente tenían un desplazamiento estándar de entre 10.600 y 12.340 toneladas largas (10.770 a 12.540 t). Aunque violaban las limitaciones de peso, el diseño de los buques incorporaba varias innovaciones radicales para ahorrar peso. Fueron los primeros buques principales en utilizar extensamente el procedimiento de soldadura para la construcción del casco en vez de los habituales remaches y en utilizar una propulsión totalmente compuesta por motores diésel. Debido a su pesado armamento principal de seis cañones de 280 mm, la prensa británica comenzó a referirse a los buques como pocket battleships (traducido al castellano como acorazados de bolsillo). Los clase Deutschland fueron inicialmente clasificados por la Reichsmarine como Panzerschiffe o "buques blindados", pero la Kriegsmarine los reclasificó como cruceros pesados en 1940.


  • Construcción:

El 23 de Agosto de 1932 los ingenieros del Programa de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) puesto en marcha por el Tercer Reich, comenzaron la construcción de una serie de acorazados que no superasen las 10.000 toneladas impuestas como límite por el Tratado de Versalles. Así nació una generación de buques conocidos como los “acorazados de bolsillo” que con las dimensiones y el blindaje reducidos, mantuvieron intacta su potencia de fuego e incrementaron su velocidad, tal y como sucedería con el Graf Spee, botado el 30 de Junio de 1934 en el puerto de Wilhelmshaven durante una ceremonia a la que acudió el almirante Erich Raeder y Grafin Hurberta Von Spee, hija del héroe naval de la Primera Guerra Mundial, Maximilian Graf Von Spee, que precisamente llevaba el nombre del navío.


El Admiral Graf Spee fue un acorazado de 186 metros de longitud, 21,6 metros de manga y 7,4 metros de calado que a pesar de poseer 12.100 toneladas de peso (superó las 10.000 impuestas por el Tratado de Versalles), apenas fue apreciable porque el tamaño era muy reducido para este tipo de buques y su blindaje repartido muy desigualmente: la cintura fue protegida por 100 milímetros de acero entre los cierres de proa y popa, a la cubierta principal sobre mamparos se le añadieron otros 40 milímetros (con 20 milímetros más en la sección central) y bajo la linea de flotación se recubrió con 40 milímetros para repeler torpedos. Respecto a la movilidad, el navío se impulsaba con 2 hélices accionadas por ocho motores diésel MAN de nueve cilindros, desarrollando un total de 52.771 caballos de vapor. Los motores diésel le proporcionaban una velocidad de 28,5 nudos, consumiendo menos combustible y por tanto obteniendo una mayor autonomía; mientras que a nivel operativo, el conjunto disponía de 1.150 tripulantes entre oficiales y marineros, incluyendo los pilotos para los dos hidroaviones Arado Ar 196 impulsados por catapulta y auxiliados por una grúa.

El armamento consistió en seis cañones de 280 milímetros en dos torretas triples (una a proa y otra a popa, blindadas con 150 milímetros de hierro y con una elevación de 40 grados que empleaban proyectiles de 300 kilogramos), ocho piezas de 150 milímetros (cuatro en cada lateral con elevación de 35 grados y proyectiles de 45,3 kilogramos), seis baterías L/45 de 88 milímetros sobre pedestales abiertos, ocho antiaéreos de 37 milímetros, diez ametralladoras de 20 milímetros y ocho tubos lanzatorpedos de 533 milímetros.


 

El arreglo de una torre triple a bordo de los acorazados de bolsillo fue una innovación de la Marina alemana. No se había utilizado anteriormente, porque el cañon central no se podía recargar, sin volver la torreta a una posición 0º, después de cada disparo; el problema fue resuelto con la adaptación del chasis C28 para incorporar un vagón en riel circular en la plataforma de la parte baja de la torre que llevaba el proyectil hasta el alimentador del cañón central, esto daba a la torre triple una cadencia de fuego mayor que la doble; el sistema permaneció en secreto hasta 1945.


  • Características principales:
 Nombre: Admiral Graf Spee
 Nacionalidad: Alemania
 Constructora: Deutsche Werke
 Tipo: Acorazado de bolsillo
 Clase: Panzerschiff
 Eslora: 186 metros
 Manga: 21,6 metros
 Peso: 16.200 toneladas
 Velocidad: 28,5 nudos
 Blindaje: 40-100 mm
 Planta motriz: Ocho motores diésel MAN de 9 cilindros (52.771 CV), 2 hélices.
 Tripulación: 1.150 tripulantes
 Botadura: 30 de Junio de 1934
 Aviones: Dos hidroaviones Arado Ar 196
 Armamento:
·6 cañones de 280 mm en torretas triples
·8 cañones de 150 mm en torres simples
·6 cañones L/45 de 88 mm
·8 ametralladoras AA de 37 mm
·10 ametralladoras AA de 20 mm
·8 tubos lanzatorpedos dobles de 533 mm

  • Historia:
El acorazado Graf Spee fue el corsario más famoso de Alemania a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Autor de la cacería de numerosos mercantes en el Océano Atlántico y el Océano Índico, fue el buque vencedor de la Batalla del Río Plata y también una víctima del espionaje enemigo porque a causa de una serie de mensajes falsos y una mala interpretación de la situación, su propia tripulación liderada por el capitán Hans Langsdorf acabaría hundiéndolo en aguas neutrales de Uruguay.
 

 

Patrullas en España y Lituania:
Operativamente el Graf Spee entró a servir en la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) el 9 de Abril de 1936 al mando del capitán Conrad Patzig. Al cabo de tres meses, en Agosto, formó parte del Comité de No Intervención durante la Guerra Civil Española realizando una navegación en torno a las Islas Canarias y el África Occidental Francesa, antes de llevar a cabo hasta un total de cuatro patrullas alrededor de España que hizo del siguiente modo: la primera entre el 20 de Agosto y el 9 de Octubre de saliendo de Wilhelshaven y regresando a Kiel; la segunda del 13 de Diciembre al 14 de Febrero de 1937 efectuando el mismo recorrido; la tercera del 2 de Marzo al 7 de Mayo de Kiel a Kiel; y finalmente la cuarta del 23 de Junio al 7 de Agosto siguiendo la misma ruta. 

A partir del otoño de 1937, el Graf Spee fue trasladado a Wisby en Suecia para participar en una serie de maniobras de la Kriegsmarine, antes de desempeñar un cometido similar en los fiordos de Noruega al mando del nuevo capitán Walter Warzecha que recaló el buque en el puerto de Kristiansand. Al año siguiente, del 7 al 18 de Febrero de 1938, el acorazado volvió a España para realizar una última patrulla y de nuevo regresar al Mar del Norte para continuar haciendo maniobras en Noruega, además de tomar parte en el ceremonial de la botadura del crucero Prinz Eugen sobre Kiel el 22 de Agosto de 1938. Acto seguido, el Graf Spee fue enviado al Océano Atlántico con la misión de ejercer de crucero primero en el puerto de Tánger en Marruecos, luego en los muelles de Vigo en España y por último en varios puntos de Portugal.

Cuando entre el 22 y 24 de Marzo de 1939 se produjo la anexión de Alemania a la provincia de Memel en Lituania, el Graf Spee al mando del capitán Hans Langsdorf patrulló las aguas del Mar Báltico cubriendo el desembarco de las tropas alemanas que se llevó a cabo de manera pacífica, además de intimidar con sus cañones al Ejército Lituano que en ningún instante se atrevió a intervenir. Cosechado este éxito, el acorazado regresó al puerto de Hamburgo para recibir con todos los honores a los voluntarios de la Legión Cóndor que acababan de regresar victoriosos de España, antes de atracar en el puerto de Wilhelmshaven a la espera de obtener órdenes de Berlín de cara al inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial.

El Corsario de 1939:
El 21 de Septiembre de 1939 el acorazado Graf Spee zarpó del puerto de Wilhelmshaven y se internó en el Mar del Norte para acceder al Océano Atlántico y navegar hasta el sur de Islandia, antes de descender hacia el Ecuador a la altura de Brasil y reunirse con el petrolero Altmark que le suministró combustible desde sus cisternas. Una vez cargado de gasolina, el navío prosiguió su trayecto hasta que el inicio de la Segunda Guerra Mundial le sorprendió en torno a la Línea Dakar-Puerto Rico el 1 de Septiembre de 1939.

A las 13:00 horas del 30 de Septiembre de 1939, el Graf Spee avistó al carguero británico SS Clement al que apresó, capturó a la tripulación y luego hundió con varios disparos de sus cañones. Acto seguido el acorazado izó una falsa bandera de Francia para pasar inadvertido entre las numerosas fuerzas movilizadas por los Aliados, lo que le permitió el 5 de Octubre echar a pique al mercante SS Newton Beach, el 9 al SS Ashlea, el 11 al SS Huntsman y el 23 al SS Trevanion. Poco tiempo después, el buque volvió a repostar carburante con el petrolero alemán Altmark, antes de entrar al Océano Índico el 15 de Noviembre y hundir junto al puerto de Lourenço Marques en el Mozambique Portugués al carguero cisterna SS Africa Shell. Posteriormente y tras medio mes de navegación, regresó al Océano Atlántico para proseguir con su cacería destruyendo al mercante SS Doric Star el 2 de Diciembre, al SS Tairoa el 5 y al SS Treonhalh la jornada del 7.

La Batalla del Río de la Plata:
Inesperadamente el 13 de Diciembre de 1939, el Graf Spee se encontró con una escuadra de la Marina Real Británica (Royal Navy) cerca de las costas de Argentina conformada por tres cruceros, concretamente el pesado HMS Exeter y los ligeros HMS Ajax y HMSNZ Achilles (este último neozelandés). A pesar de su inferioridad numérica, el acorazado centró todas sus baterías en el buque más peligroso, el HMS Exeter al que dejó fuera de combate, para a continuación ocuparse de los más débiles HMS Ajax y HMSNZ Achilles que recibieron graves daños y desperfectos. Sin embargo y pese a que el Graf Spee estaba a punto de obtener la victoria, el capitán Hans Langsdorf sufrió una crisis nerviosa y ordenó suspender la acción para retirarse hacia el puerto neutral de Montevideo en Uruguay. Hasta ese momento el episodio que pasaría a conocerse como la Batalla del Río de Plata, había dejado un total de 72 muertos entre los británicos y 36 entre la tripulación del Graf Spee. 


 

A la caída de la tarde del 13 de Diciembre de 1939, justo unas horas después de haber concluido la Batalla del Río de Plata, el Graf Spee entró en aguas neutrales de Uruguay y atracó en el puerto de Montevideo ante una gran expectación ciudadana. Aunque el capitán Hans Langsdorf tenía inicialmente pensado permanecer 24 horas (como indicaba la ley de neutralidad internacional), en cuanto las autoridades visitaron el buque, decidió permanecer el mayor tiempo posible sin saber que tal decisión perjudicaba sus intereses. Fue entonces cuando el espionaje británico, que por entonces deseaba acelerar la partida del Graf Spee, cambió de opinión e intentó retrasarla a toda costa mientras movilizaba a una escuadra compuesta por el portaaviones HMS Ark Royal y el acorazado HMS Renown con una decena de destructores. Desgraciadamente para los intereses de Londres, la única fuerza presente en el Estuario de Plata era muy reducida porque sólo estaba conformada por el crucero HMS Cumberland y los dañados HMS Ajax y HMSNZ Achilles (los tres muy inferiores al Graf Spee). No obstante y contra todo lo esperado, la propaganda inglesa de los espías cosechó un éxito sorprendente al hacer creer falsamente al capitán Hans Langsdorf, de que a la salida de Montevideo le esperaba una gigantesca flota de la que jamás podría escapar, por lo que de manera increíble, el jefe del Graf Spee, tomó la decisión a las 17:30 horas de la tarde del 17 de Diciembre de 1939, el acorazado Graf Spee zarpó del puerto de Montevideo con tan sólo 43 marineros a bordo (el resto habían sido evacuados previamente a Argentina) mientras en los muelles se concentraban miles de ciudadanos uruguayos y periodistas esperando ser testigos de una batalla espectacular. Sin embargo, una vez el buque se hubo alejado de la ciudad, los tripulantes destruyeron las máquinas de la nave y repartieron las cargas explosivas a lo largo de todo el buque, antes de montar en botes y navegar hacia la costa. Fue así, como a las 18:15 horas, el Graf Spee fue sacudido por una inmensa explosión interna y lentamente comenzó a hundirse ante el asombro de la prensa y millares de personas que miraban, para terminar por sumergirse en las coordenadas 34º 58' 15’2” latitud sur, 56º 17' 57’4” longitud oeste.


El final del Graf Spee fue una sorpresa para los Aliados, para el Eje y para los ciudadanos del neutral Uruguay. La estratagema utilizada por el espionaje británico y el elaborado engaño urdido por la embajada inglesa en Montevideo, dejaron tan psicológicamente humillado al capitán Hans Langsdorf, quién avergonzado al conocer la verdad y sabiendo que había destruido su buque innesariamente cuando se dirigía a una victoria segura, le llevaron a suicidarse pegándose un tiro en la cabeza la noche del 19 al 20 de Diciembre de 1939 en una habitación de un hotel de Buenos Aires. 

Históricamente la travesía del Graf Spee fue considerada un hito porque triunfó en la Batalla del Río Plata y hundió nueve mercantes enemigos, además de dejar fuera de combate al crucero HMS Exeter. Estas hazañas que llevaron al buque a la pantalla del cine con la película La Batalla del Río de la Plata estrenada en 1956, sin duda habrían pasado inadvertidas de no ser porque el acorazado fue el único buque hundido por su propia tripulación como consecuencia de un engaño del espionaje que tuvo lugar en la Segunda Guerra Mundial.


ENLACES RECOMENDADOS:

 

 

 

 

domingo, 20 de septiembre de 2015

Operación Cerberus (11 de febrero de 1942)

El 12 de enero de 1942, el Comando Naval Alemán, en una conferencia con Hitler, tomó la decisión de trasladar el Scharnhorst, el Gneisenau y el crucero pesado Prinz Eugen a Alemania. La intención era desplegar los barcos en Noruega para interceptar los convoyes aliados a la Unión Soviética. El llamado «Cruce del canal», de nombre en código Operación Cerberus, debía evitar el cada vez más efectivo radar aliado y los aviones patrulla del Atlántico. El vicealmirante Otto Ciliax, que fue primer comandante del Scharnhorst, recibió el mando de la operación. A principios de febrero, dragaminas alemanes barrieron una ruta a través del Canal de la Mancha y los británicos no detectaron su actividad.

A las 23:00 del 11 de febrero el Scharnhorst, el Gneisenau y el Prinz Eugen dejaron Brest y entraron en el canal una hora después navegando a 27 nudos y sin perder de vista la costa francesa. Como el submarino que estaba encargado de vigilar el puerto francés se había retirado para recargar sus baterías, los británicos no se percataron de su salida. A las 06:30 pasaron Cherburgo, donde se les unió una flotilla de torpederos. Esta flotilla estaba liderada por el capitán Erich Bey, a bordo del destructor Z29. El general de la Fuerza de Cazas Adolf Galland dirigió los cazas y bombarderos de la Luftwaffe durante la Cerberus, en lo que ellos llamaron Operación Donnerkeil. Los cazas volaron en su techo para evitar ser detectados por la red de radares ingleses, mientras que los oficiales de enlace estuvieron a bordo de los tres grandes navíos. Aviones alemanes llegaron más tarde para interferir y burlar los radares enemigos. Hacia las 13:00 los barcos habían despejado el Paso de Calais, pero media hora después una formación de seis torpederos Fairey Swordfish al mando del capitán de corbeta Eugene Esmonde con una escolta de cazas Supermarine Spitfire atacó a los alemanes. Los británicos no pudieron con el escudo de cazas germanos y todos los Swordfish fueron derribados.

A pesar de ello, el Scharnhorst no pudo completar el cruce ileso. A las 15:31 golpeó una mina magnética que había sido dejada caer desde un avión en la desembocadura del Scheldt. Explotó a la altura de la torreta delantera y dañó los interruptores del circuito del barco y apagó el sistema eléctrico durante 20 minutos. La conmoción de la explosión causó daños serios: la torreta Bruno quedó atascada, al igual que los montajes simples y dobles de 150 mm de estribor. También dañó las bombas de fueloil y los cojinetes de los turbogeneradores, deteniendo el acorazado. El corte de la energía deshabilitó el corte de emergencia para las calderas y las turbinas, que no pudieron apagarse hasta el restablecimiento de la misma. La explosión abrió una gran vía en el lateral del casco por la que embarcaron 1220 t de agua que anegaron treinta espacios del interior de los cinco principales compartimentos estancos. El acorazado quedó escorado un grado y hundido un metro por proa.

Mientras el buque estaba inmovilizado el almirante Ciliax fue transferido al Z29. Los tripulantes de la sala de máquinas arreglaron la primera turbina a las 15:49, veinte minutos después de la explosión de la mina. La segunda y tercera turbinas estuvieron operativas a las 15:55 y 16:01, respectivamente, con lo que se pudo aumentar la velocidad a los 27 nudos. Hasta que la turbina fue puesta en activo, un bombardero dejó caer varias bombas a unos noventa metros a babor del acorazado, aunque no provocó daños. De nuevo en marcha, el Scharnhorst fue atacado por doce bombarderos Beaufort durante diez minutos, aunque fueron rechazados por el fuego antiaéreo y los cazas de Galland. Los británicos intentaron varias ofensivas ineficaces, pero pusieron al rojo vivo los cañones antiaéreos del Scharnhorst, uno de los cuales reventó por el esfuerzo.
El acorazado volvería a impactar contra una mina en su lado de estribor frente a la isla Terschelling a las 22:34. La mina apagó brevemente la energía del buque y deshabilitó por poco tiempo los timones. Dos de las tres turbinas se bloquearon, y la tercera hubo de ser apagada. Otras 300 t de agua inundaron cuatro compartimentos estancos. Sólo la hélice central se mantuvo operativa, con lo que la velocidad quedó limitada a diez nudos. Se restauró parcialmente la energía a la turbina de estribor, aumentando la velocidad a 14 nudos. La detonación había dañado también la estructura rotativa de las torretas y bloqueado tres baterías de 150 mm. Hacia las 08:00 el Scharnhorst por fin alcanzó la bahía del río Jade, aunque el hielo le impidió anclar en Wilhelmshaven hasta mediodía. Mientras esperaba frente a este puerto el almirante Ciliax retornó al acorazado. Dos días después, el barco se desplazó a Kiel para reparaciones en un dique seco flotante que duraron hasta julio de 1942. Tras estas, se realizaron las pertinentes pruebas de mar en el Báltico, en las que se reveló la necesidad de reemplazar algunos tubos de sus calderas.
 

En conjunto la agrupación alemana debió soportar el ataque constante, hasta el anochecer del 12 de febrero, de un total de 680 aviones británicos que no lograron ningún resultado, sufriendo 13 bajas y 41 aviones entre bombarderos, cazas y torpederos contra 17 cazas por parte de la Luftwaffe. Un grupo de aviones bombarderos británicos sembraron minas magnéticas frente a la salida del río Elba, que finalmente derivaron hacia la costa sin resultados. A la altura de la isla de Terschelling el Gneisenau choca con una mina a proa, pero los daños no le impiden seguir navegando aunque a tan solo 25 nudos.  Al amanecer del 13 de febrero de 1942, el Gneisenau y el Prinz Eugen entran en el río Elba en pos del canal de Kiel y el Scharnhorst se dirige a Wilhelmshaven, siendo recibidos como héroes.

Los buques protagonistas fueron los acorazados gemelos Scharnhorst y Gneisenau, y el crucero pesado Prinz Eugen.


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viernes, 15 de noviembre de 2013

El Crucero Canarias al rescate del Acorazado Bismarck

El 27 de Mayo de 1941 sale apresuradamente del Arsenal Militar de Ferrol  el Crucero Canarias acompañado por su escolta de dos destructores. Una vez fuera de la ría toman rápidamente rumbo al Atlántico Norte, la tripulación no sabe nada, la misión es secreta.

Navegando en el medio de un gran temporal el crucero Canarias es capaz de avanzar a una velocidad que los destructores tienen muchos problemas para sostener, el oleaje les entra a los buques de través originando grandes balances, el canarias gracias a su gran francobordo y sus más de 10.000 toneladas resiste bien, pero los destructores embarcan mucha agua y retrasan la marcha del crucero, por lo que se les ordena que den vuelta y que regresen a Ferrol, mientras el Canarias continúa solo.
 
 

El temporal era tan violento que el Canarias también tuvo que aminorar bastante su marcha y hacer cambios de rumbo para evitar coger el mar de través. El día 29 de mayo llegaron a la zona asignada en la que había restos de un naufragio y muchísimo fuel-oil en el agua, que emanaba el olor característico que todos los marinos conocen. ¿Qué había sucedido? Los británicos habían logrado echar a pique al Acorazado Bismark, el barco de guerra más poderoso del mundo!
 

 
 
La Batalla del estrecho de Dinamarca (Battle of the Denmark Strait)
Todo había comenzado cuando los alemanes habían decido pasar al Océano Atlántico al Acorazado Bismark y al crucero pesado Prinz Eugen, dentro de la denominada Operación Rheinübung, una incursión en el Atlántico destinada a causar estragos en las rutas de mercantes aliados. Posteriormente se unirían al crucero Admiral Hipper, y acorazados gemelos Scharnhorst y Gneisenau que durante la Operación Berlín habían irrumpido en el Atlántico, realizado acciones corsarias contra el tráfico aliado y hundiendo más de 66.000 toneladas en buques mercantes en dos meses. 
 

Para evitar el bloqueo de los británicos, tratarían de llegar al Océano Atlántico pasando el Estrecho de Dinamarca (entre Groenlandia e Islandia), sin embargo esta vez los Británicos tenían preparados al Crucero de batalla HMS Hood y al nuevísimo acorazado HMS Prince of Wales.
Al amanecer del 24 de mayo, el tiempo mejoró y la visibilidad aumentó. La agrupación alemana mantenía un rumbo de 220º y se desplazaba a 28 nudos, cuando a las 0515, los hidrófonos del Prinz Eugen detectaron el ruido de buques por babor. A las 0537, los alemanes avistaron lo que creyeron que era un crucero ligero a unas 19 millas (38.480 yardas - 35.190 metros) por babor. A las 0543, otra unidad sin identificar fue avistada por babor, y seguidamente en el Bismarck y el Prinz Eugen se tocó zafarrancho de combate. A bordo del Bismarck, la identificación de los buques enemigos era dudosa, y eran ahora tomados por cruceros pesados. No obstante, al irse reduciendo las distancias pronto surgió el temor de que fuesen acorazados. Sus sospechas se verían confirmadas en apenas unos minutos. Los buques británicos eran el crucero de batalla Hood y el acorazado Prince of Wales.
 
Los buques británicos avanzaban hacia los alemanes a una velocidad de 28 nudos y con rumbo 280º, evidentemente  buscando acortar distancias rápidamente, en una maniobra al estilo Nelson, la razón se debía más bien a que eran conscientes de la vulnerabilidad que tenía la protección acorazada del Hood en combate a larga distancia, donde es fundamental la protección horizontal y que en este buque se conocía que era deficiente después de las explosiones de los cruceros de batalla británicos en Jutlandia (Invincible, y Queen Mary), los cuales seguían un esquema de protección similar.
Esta audaz maniobra de los buques británicos los ponía en una situación en franca desventaja, ya que los buques alemanes les estaban cruzando la T. En esas condiciones los buques británicos podían usar únicamente sus baterías delanteras, mientras que el Bismarck y el Prinz Eugen disparaban andanadas desde todos sus cañones. Varios minutos después de abrir fuego Holland ordenó un giro de 20° a babor, lo que permitiría a sus barcos hacer uso de todas sus torretas. 

Balance de fuerzas
Buque:
Bismarck
Prinz Eugen
Hood
Prince of Wales
Desplazamiento:
50.900 Tm
19.042 Tm
48.360 Tm
43.700 Tm
Armamento:
- Principal:
- Secundario:

8 x 380 mm
12 x 150 mm

8 x 203 mm
-

8 x 381 mm
-

10 x 356 mm
16 x 133 mm
Blindaje:
- Cintura:
- Torres:
- Cubierta superior:
- Cubierta acorazada:

320 mm
130-360 mm
50-80 mm
80-120 mm

80 mm
160 mm
25 mm
30 mm

305 mm
127-381 mm
38 mm
75 mm

348-374 mm
150-324 mm
-
124-150 mm
Velocidad:
30,1 nudos
32,2 nudos
30-31 nudos
28 nudos


Debido a la gran similitud de las siluetas de los buques alemanes, a las 0549, Holland ordenó concentrar el fuego sobre el buque alemán que marchaba en cabeza (el Prinz Eugen) creyendo que era el Bismarck. En ese momento los buques británicos cayeron 20º a estribor en un nuevo rumbo de 300º para acelerar todavía más la aproximación. A las 0552, justo antes de abrir fuego, Holland identificó por fin al Bismarck y ordenó cambiar de blanco sobre el buque de la derecha, pero por alguna razón el Hood continuó apuntando al buque alemán en cabeza. A bordo del Prince of Wales sin embargo, concentraron su tiro correctamente sobre el Bismarck que marchaba detrás del Prinz Eugen. De repente, a las 0552, y con la distancia ya reducida a unas 12,5 millas (25.328 yardas - 23.150 metros), el Hood abrió fuego, seguido del Prince of Wales apenas 30 segundos después a las 0553. Ambos buques abrieron fuego con las torres proeles, ya que debido a su desfavorable ángulo de aproximación, las torres de popa todavía no podían orientarse hacia el blanco. La primera salva del Prince of Wales cayó a la derecha a popa del Bismarck, después el cañón número 1 de la torre "A" cuádruple de proa quedó temporalmente fuera de servicio debido a fallos mecánicos y no pudo tirar más. La segunda, tercera y cuarta salvas del Prince of Wales cayeron largas. Las primeras salvas del Hood cayeron cortas respecto al Prinz Eugen.

Los dos buques alemanes concentraron sus salvas en el Hood, y un minuto después de iniciar sus cañonazos el Prinz Eugen le hizo impacto con un proyectil altamente explosivo de 203 mm; su explosión inició un gran incendio que fue prontamente extinguido. Tras disparar tres salvas de cuatro cañones, Schneider había calculado el rango exacto del Hood y ordenó inmediatamente una rápida salva de los ocho cañones de 380 mm del Bismarck. También ordenó a las baterías de 150 mm abrir fuego contra el Prince of Wales. Holland entonces ordenó un segundo giro de 20° a babor para poner sus barcos en un curso paralelo a los buques germanos. Lütjens mandó al Prinz Eugen cambiar de objetivo y atacar al Prince of Wales para así mantener a sus dos oponentes bajo fuego. A los pocos minutos el Prinz Eugen le hizo un par de impactos al acorazado británico e informó del inicio de un pequeño incendio.
Lütjens entonces ordenó a su crucero caer detrás del Bismarck para que pudiera seguir monitorizando la posición de los cruceros Norfolk y Suffolk, que estaban todavía a entre 19 y 22 km al este.
A las 06:00 el Hood estaba completando su segundo giro a babor cuando el Bismarck disparó su quinta salva. Dos de los proyectiles se quedaron cortos, cayendo en el agua cerca del crucero, pero al menos uno de los proyectiles perforantes de 380 mm le hizo impacto y penetró su delgada armadura de cubierta. El proyectil llegó hasta la santabárbara e hizo detonar 112 t de cordita. Una masiva explosión reventó la parte trasera del crucero, entre el mástil principal y la chimenea trasera; la sección delantera del buque avanzó brevemente antes de que la inundación de agua hiciera alzarse la proa en un pronunciado ángulo.Tras un intercambio de cañonazos de sólo ocho minutos, el Hood había volado por los aires junto a una tripulación de 1.419 hombres.
 

El Bismarck entonces pasó a disparar al Prince of Wales, y uno de los proyectiles de su primera salva atravesó el puente del buque británico sin explotar pero matando a todos los que se encontraban en el centro de mando menos al comandante de la nave John Leach y a otro hombre. El Prince of Wales consiguió hacer blanco al acorazado alemán con su sexta salva, pero los dos buques alemanes hicieron llover proyectiles sobre el acorazado inglés y le causaron severos daños. Los cañones del recientemente puesto en servicio Prince of Wales no funcionaron adecuadamente, y todavía tenía técnicos civiles a bordo. A pesar de su problemática batería principal, el acorazado consiguió hacerle blanco al Bismarck con tres proyectiles: el primero golpeó en el castillo de proa sobre la línea de flotación, pero demasiado bajo para que penetraran las olas en su casco, el segundo dio por debajo del cinturón blindado y explotó al chocar con el mamparo antitorpedos, infligiendo daños menores, y el tercer proyectil atravesó uno de los botes del acorazado y la plataforma de los hidroaviones sin detonar.

A las 06:13 Leach ordenó retirada, cuando sólo dos de sus diez cañones de 360 mm aún disparaban y su barco había recibido cuantiosos daños. El Prince of Wales hizo un viraje de 160° y tendió una pantalla de humo para cubrir su retirada. Los alemanes cesaron de disparar cuando aumentó la distancia. Aunque Lindemann abogó por perseguir al navío inglés y destruirlo, Lütjens obedeció las órdenes de la operación sobre evitar el combate con fuerzas enemigas que no protegieran un convoy y rechazó firmemente la idea, ordenando en su lugar al Bismarck y al Prinz Eugen poner rumbo a las aguas abiertas del Atlántico Norte.
 
En el transcurso del combate el Bismarck había disparado 93 proyectiles perforantes y había encajado tres impactos. El proyectil del castillo de proa había provocado la entrada de entre 1000 y 2000 t de agua que contaminó el combustible almacenado en la proa. Lütjens se negó a permitir una reducción de la velocidad para que los equipos de control de daños repararan el agujero del proyectil, que se hizo aún más grande y dejó entrar más agua. El segundo impacto causó algunas inundaciones y su metralla dañó la línea de flotación en la sala del turbogenerador, aunque el Bismarck tenía suficientes reservas de generador y esto no fue problemático. La inundación causada por estos dos impactos provocó una escora de 9° a babor y de 3° en proa.


La persecución
Poco antes de la 10:00 Lütjens ordenó al Prinz Eugen ponerse a popa del Bismarck para averiguar la gravedad de las fugas de combustible del impacto de proa. Tras confirmar «grandes corrientes de combustible a ambos lados de la estela el Prinz Eugen volvió a la posición de vanguardia. Sobre una hora después un hidroavión Short S.25 Sunderland británico informó de la mancha de combustible al Suffolk y al Norfolk, que se habían unido al dañado Prince of Wales. El contralmirante Frederic Wake-Walker, comandante de los dos cruceros, ordenó al Prince of Wales permanecer detrás de sus naves.

La Real Armada británica hizo llamamientos a todas sus naves en el área para unirse a la persecución del Bismarck y el Prinz Eugen. La Home Fleet del almirante Tovey navegaba para interceptar a los buques alemanes, pero en la mañana del 24 de mayo estaba todavía a 650 km de distancia. El Almirantazgo británico envió a los cruceros ligeros HMS Manchester, Birmingham y Arethusa a patrullar el estrecho de Dinamarca en el caso de que Lütjens decidiera volver sobre sus pasos. Al acorazado HMS Rodney se le ordenó unirse a Tovey. Los viejos acorazados HMS Revenge y HMS Ramilliestambién recibieron la orden de unirse a la caza. En total, seis acorazados y cruceros de batalla, dos portaaviones, trece cruceros y veintiún destructores fueron convocados a la persecución.

Con el tiempo empeorando, Lütjens intentó separar al Prinz Eugen que se pudo llevar a cabo a las 18:14. El Bismarck viró para encarar a la formación de Wake-Walker, forzando al Suffolk a alejarse a gran velocidad. El Prince of Wales disparó doce salvas contra el acorazado alemán, que respondió con nueve andanadas, ninguna de las cuales hizo blanco. La acción distrajo la atención de los británicos y permitió al Prinz Eugen desaparecer. Después de que el Bismarck volviera a su punto anterior, los tres barcos de Wake-Walker se posicionaron a babor del acorazado.
A pesar de que el Bismarck había sido dañado en el combate con el Hood y el Prince of Wales y se vio obligado a reducir su velocidad, seguía siendo capaz de navegar a 27-28 nudos (50-52 km/h), la misma velocidad máxima que el King George V de John Tovey. A menos que fuera frenado, los británicos no serían capaces de evitar que llegara a Saint-Nazaire. Poco antes de las 16:00 del 25 de mayo, Tovey separó el portaaviones HMS Victorious y cuatro cruceros ligeros para realizar una ruta que podría posicionarlos para lanzar sus aviones torpederos.  A las 22:00 el Victorious lanzó su ataque, que comprendía seis cazas Fairey Fulmar y nueve torpederos Fairey Swordfish. Los aviadores inexpertos casi atacan al Norfolk, equivocación que alertó a los artilleros antiaéreos del Bismarck. El acorazado alemán incluso utilizó sus baterías principales y secundarias para disparar lo máximo posible y crear salpicaduras gigantes en el camino de los torpederos, aunque ninguno de los aviones atacantes fue derribado. El Bismarck evitó ocho de los nueve torpedos que le lanzaron, pero el noveno impactó hacia el centro del buque, en el cinturón blindado, y causó daños materiales menores.

Poco después de que los Swordfish salieran de escena, el Bismarck y el Prince of Wales se enfrentaron en un breve duelo artillero, pero ambos fallaron sus disparos. Los equipos de control de daños del Bismarck retomaron su trabajo tras el breve cañoneo. El agua de mar que había inundado la caldera número dos de babor amenazó con penetrar en el turbogenerador número cuatro del sistema de suministro de agua, lo que habría permitido al agua salada llegar a los motores de la turbina. El agua salada habría destruido los álabes de la turbina y reducido considerablemente la velocidad del barco. Sin embargo, en la mañana del día 25 el peligro había pasado. El barco deceleró hasta los 12 nudos para permitir a los buzos bombear el fuel de los compartimentos delanteros hacia los tanques traseros; se conectaron con éxito dos mangueras que permitieron el trasvase de unos pocos cientos de toneladas de fuel.
Con la persecución adentrándose en las aguas abiertas del Atlántico Norte, los barcos de Wake-Walker se vieron obligados a navegar en zigzag para evitar a los submarinos alemanes que podían estar en la zona. Esto requería que los buques navegaran diez minutos a babor y otros diez a estribor para así mantener un mismo curso. Hacia los últimos minutos del viraje a babor, el Bismarck desapareció del radar del Suffolk. A las 03:00 de la madrugada del 25 de mayo Lütjens ordenó incrementar la velocidad al máximo, que en ese momento era 28 nudos, tras lo que mandó que el acorazado girara en círculo, primero hacia el oeste y después hacia el norte. Esta maniobra se realizó en el momento en que el navío alemán estaba fuera de los radares británicos, por lo que consiguió girar y colocarse tras ellos. El capitán del Suffolk asumió que el Bismarck se había perdido en dirección oeste, por lo que tomó esa derrota con el fin de localizarlo. Después de media hora informó a Wake-Walker de la situación, quien mandó a los tres barcos dispersarse tan pronto asomaran las primeras luces del día con objeto de hacer una búsqueda visual de la nave enemiga.
La Real Armada británica se embarcó en una búsqueda frenética del Bismarck. El portaaviones Victorious y sus cruceros de escolta fueron enviados al oeste, los buques de Wake-Walker continuaron al sur y al oeste y al almirante Tovey navegó hacia el centro del Atlántico. La situación se fue complicando puesto que muchos de los barcos ingleses estaban agotando su combustible.

La Fuerza H, centrada en el portaaviones HMS Ark Royal y procedente de Gibraltar, estaba todavía a un día de navegación de la zona de búsqueda. Sin saber que Wake-Walker los había perdido, Lütjens envió largos mensajes de radio al Grupo Naval Oeste, con base en París. Estas señales fueron interceptadas por los británicos, que determinaron su rumbo, pero éste fue erróneamente trazado y mantuvo a los barcos de Tovey en un curso equivocado durante siete horas. Para cuando el error fue advertido, el Bismarck había abandonado el área.
Un escuadrón de comando costero de hidroaviones Consolidated PBY Catalina con base en Irlanda del Norte fue convocado a la búsqueda para cubrir las áreas por las que se podría dirigir el Bismarck hacia la costa. A las 10:10 del 26 de mayo, un Catalina pilotado por el alférez de la Armada Norteamericana Leonard B. Smith localizó al Bismarck a unos 1280 km al noroeste de Brest. Su velocidad actual era lo bastante alta como para llegar bajo la protección de los U-boots y las Luftwaffe en menos de un día, y no había fuerzas británicas lo suficientemente cerca para detenerlo
La única posibilidad que tenía la Marina Real británica era el Ark Royal con la Fuerza H, bajo mando del almirante James Somerville. El Victorious, el Prince of Wales, el Suffolk y el Repulse se vieron obligados a interrumpir la búsqueda por sus bajas reservas de fuel, por lo que los únicos barcos pesados restantes, además de la Fuerza H, eran el King George V y el Rodney, pero estaban muy lejos para interceptar al Bismarck. Los Swordfish del Ark Royal ya estaban buscando en el área en que el Catalina había avistado al acorazado alemán, y varios torpederos también lo localizaron a unos 110 km del Ark Royal. Somerville ordenó un ataque de los Swordfish en cuanto regresaron, y fueron armados con torpedos. Separó al HMS Sheffield (C24) para seguir al Bismarck, aunque los aviadores de los torpederos no fueron informados de ello. Como resultado, los Swordfish, que iban armados con torpedos equipados con nuevos detonadores magnéticos, atacaron accidentalmente al Sheffield. Los detonadores magnéticos no funcionaron y el Sheffield salió indemne.

A su regreso al portaaviones los Swordfish fueron rearmados con torpedos de detonadores de contacto. Quince aviones llevaron a cabo el segundo ataque, que fue lanzado a las 19:10. A las 20:47 los torpederos iniciaron su ataque descendiendo a través de las nubes. Mientras se aproximaban al Bismarck, éste disparó su batería principal contra el Sheffield, impactándole con su segunda salva y matando a tres hombres e hiriendo a varios más. El barco británico se retiró rápidamente tendiendo una pantalla de humo. Fue entonces cuando los Swordfish lanzaron su ataque; el Bismarck comenzó a virar violentamente mientras todas sus baterías antiaéreas intentaban derribar a los torpederos. Consiguió evitar casi todos los torpedos que éstos dejaron caer, pero dos le impactaron. Uno acertó hacia el centro del buque en el lado de babor, justo debajo del cinturón acorazado principal. La fuerza de su explosión fue contenida por el sistema de protección submarina, pero se produjeron algunos daños estructurales y pequeñas inundaciones.
El segundo torpedo hizo blanco a babor de popa, cerca del eje del timón de babor. Su explosión causó graves daños en el ensamblaje del timón de babor, pues el acoplamiento fue destrozado y el timón no pudo ser desenganchado; éste se quedó virado 12° a babor. La explosión también causó importantes daños en la nave. El equipo de control de daños intentó repetidamente retomar el control del timón, y con el tiempo consiguieron arreglar el timón de estribor, pero el de babor permaneció atascado. Se sugirió arrancar este timón con explosivos, pero Lütjens no lo permitió afirmando que «No podemos poner en peligro la nave con medidas de este tipo». Consideró que había un serio peligro de dañar las hélices, lo que habría dejado al acorazado completamente indefenso. A las 21:15, Lütjens informó que el Bismarck no era maniobrable.



El Hundimiento del Bismarck
Con el timón de babor atascado, el Bismarck navegaba en amplios círculos, incapaz de huir de los barcos de Tovey. A pesar de que la escasez de combustible había reducido el número de barcos británicos, los acorazados King George V y Rodney estaban aún disponibles, junto con los cruceros pesados Dorsetshire y Norfolk. Lütjens informó al cuartel general a las 21:40 del día 26: «Barco imposible de maniobrar. Lucharemos hasta el último proyectil. Larga vida al Führer.»
Después del amanecer del 27 de mayo, Tovey, a bordo del King George V, dirigió el ataque contra el paralizado Bismarck. El Rodney siguió la aleta de babor, Tovey pretendía navegar directamente hacia el Bismarck hasta que estuviera a unos 15 km de distancia. Hacia las 10:00 los dos acorazados de Tovey habían disparado unos 700 proyectiles con sus baterías principales, la mayoría a muy poca distancia. El Bismarck había quedado reducido a escombros, en llamas de proa a popa. Escoraba 20° a babor y se hundía por proa. El Rodney se aproximó hasta los 2700 m, lo que para sus cañones equivalía a disparar a quemarropa, y continuó arrasando el maltrecho casco del acorazado alemán. Tovey no debía cesar el fuego hasta que los alemanes arriaran sus banderas o estuviera claro que abandonaban el barco. El Rodney le lanzó dos torpedos desde sus tubos de babor —un obús del Bismarck había estallado a veinte metros de su proa y había dejado inservibles sus tubos de estribor, en lo que había sido el disparo alemán que más cerca le acertó— y reclamó un impacto, algo que, de acuerdo a Ludovic Kennedy, «Si fuera cierto, [es] la única ocasión en la historia en que un acorazado torpedea a otro».

Hans Oels, primer oficial del acorazado alemán, ordenó a los hombres bajo la cubierta abandonar el barco. También instruyó a la tripulación de la sala de máquinas para abrir los compartimentos estancos del buque y preparar cargas para echarlo a pique.
Sobre las 10:35 el Bismarck volcó hacia la castigada banda de babor y se hundió por popa, desapareciendo de la superficie a las 10:40. 

VIDEOS:

Imágenes épicas de la Batalla del Estrecho de Dinamarca.


The battleship Bismarck and the heavy cruiser Prinz Eugen in battle with HMS Hood and HMS Prince of Wales.


LINKS:

1- Wikipedia: Battle of the Denmark Strait

2- Wikipedia: Operation Rheinübung

3- KBISMARCK: OPERACIÓN RHEINÜBUNG

4- El legendario crucero Canarias (C-21)

5- DKM Scharnhorst

6- MUSEO NAVAL DE FERROL