En el año 1810 D. Juan Antonio Cardemil (que llegó a alcalde
primero de Ferrol) fundó un astillero en La Cabana y a tal fin construyó un
dique de mareas de sillería, de 51 metros de eslora en el coronamiento y 12,50
de manga.
En 1836 compró dicho astillero la casa de D. Manuel de Ciarán (antiguo Ingeniero
de Marina). Desde esta época se le hicieron muchas mejoras, renovando sus
tinglados y edificando almacenes de nueva planta, sala de gálibos, herrerías,
aserraderos y todo lo demás necesario, para atender a la construcción y carenan
el dique de sillería con que cuenta desde su establecimiento.
Su buena situación y abrigo lo hacen recomendable, y a el
concurren muchos buques mercantes, nacionales y extranjeros, para reparar sus averías.
Desde el año 1836, se construyeron en él los siguientes buques
mercantes:
- Una
fragata de 500 toneladas hecha en 1842, que después fue comprada por
el Gobierno y sirvió en la marina con el nombre de corbeta Venus.
- Una
fragata de 723 toneladas construida en 1849, que también fue comprada por
el Gobierno y sirve en la armada con el nombre de urca Santa Cecilia.
- La
goleta Cisne de 80 toneladas.
- La
corbeta Ferrolana de 180 toneladas.
Entre las épocas citadas se carenaron seis vapores de
diferente porte y fuerza, cuatro fragatas de 100 toneladas y 40 buques más de
diversa clase. Se realizan las transformaciones y/o reparaciones de:
- Fragata
mercante María Segunda de 500 toneladas.
- Bergantín
Arrogante Emilio de 200 toneladas.
- Corbeta
Teresa de 250 toneladas
Fueron carenados seis vapores, cuatro
fragatas de 1000 T y 40 buques de todo tipo, nacionales y extranjeros.
En el año 1869 Santiago
Montenegro y Carmen Fojo vendieron el citado establecimiento, valorado en 25.000
pesetas, a Augusto José de Vila (propietario del Astillero de Vila en la Graña).
El astillero de La Cabana pasó a los
hijos de Vila, heredando el antiguo dique de Ciarán. A su vez, los herederos de
Vila lo vendieron a la sociedad J. Pérez Seselle y Cia en 1883, estableciendo
en el mismo una fábrica de destilación y refinería de petróleo destinado al
alumbrado. Esta fábrica recibió el nombre de La Gallega y estuvo ligada a los
intereses financieros de la familia Barrié-Pastor. La sociedad francesa Deutsch
y Cia, dedicada al comercio y refinación de los aceites minerales en España, la
adquirió en la década de los ochenta por un precio de 230.000 pesetas, diversas
fuentes afirman que su vida fue corta dado que en 1900 ya no funcionaba.
Pero la actividad del Astillero de la Cabana
no había terminado todavía, ya que se sabe que a comienzos del siglo XX, se reconstruye el monitor blindado Puigcerdá de
la Armada Española y se transforma en el vapor de carga Anita. Parece ser que
estas instalaciones fueron utilizadas por los industriales de la
localidad Luis Rey, y Guillermo V. Martín, que, sin ser ingenieros ni maquinistas,
transformaban todo lo transformable, en el pequeño dique existente en La Cabana.
El Puigcerdá fue el único monitor
propiamente dicho con que contó la Armada
Española en su historia, comprado para la defensa de la ría de Bilbao durante la tercera guerra carlista.
El Puigcerdá acabó
sus días destinado a Ferrol en el año 1899. Y una Real Orden de
20-6-1899, lo da de baja en la Lista de Buques de la Armada, quedando como
depósito flotante.
Más tarde, y acordado por el Gobierno Silvela, la venta de
todo material inútil de los Arsenales, se subastó el PUIGCERDA, por el que
abonaron 30.000 pts los industriales de la localidad Luis Rey, y Guillermo
Martín, que, sin ser ingenieros ni maquinistas, transformaban todo lo
transformable, en un pequeño dique existente en La Cabana.
Las gestiones para vender el PUIGCERDA en España, una vez transformado,
resultaron infructuosas, pese a haber demostrado su capacidad para el transporte
de mercancías tras la reforma.
Puesto a la venta en el extranjero, fue adquirido por la naviera Jhon Holt
Company Limited, de Liverpool, por 2.500 libras, y tras algunas reformas para
su navegación oceanográfica, y con el nuevo nombre de ANITA, el 25-6-1905,
inició su viaje a Africa, donde acabó su vida como buque carguero a lo largo
del Río Niger.
El dique de La Cabana es una
construcción muy bien proyectada y construida con piedras de sillería en
granito procedente de las canteras cercanas, hecha para durar siglos. Es un dique de
mareas, es decir, éste dique se llenaba y vaciaba con las mareas, sin necesidad de bombas (podía tenerlas para achicar las filtraciones), simplemente se
aprovechaba la pleamar para meter el barco y la bajamar para vaciarlo, una vez en seco se cerraba la entrada con unas puertas permitiendo quedar en seco sin que entre el agua en las sucesivas pleamares.
La historia de este importante monumento de la historia de
Ferrol, que con 202 años, se trata de uno de los diques más antiguos de España,
y si excluimos los diques de los arsenales militares, éste posiblemente sea el
dique más antiguo destinado a buques civiles de toda España.
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Actualmente, el dique de La Cabana,
se encuentra en un estado lamentable, con continuos desplomes de su muro de
contención, que puede dar lugar a su completa pérdida en el futuro, o que su restauración
de lugar a un coste tremendamente elevado, si se sigue permitiendo que continué su progresivo
deterioro.
Los diques de esta época estaban diseñados para cerrarse por medio de unas puertas, como las que se muestran en los planos de diques similares pertenecientes al Arsenal de Ferrol (actualmente estos diques ya no existen). Pero es evidente que la tecnología de su construcción es exáctamente la misma.
Dibujo muy representativo de lo que fue en su día el Astillero de La Cabana. Autor: J.R Villasante
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