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lunes, 17 de julio de 2023

Indicador de diagramas mecánico

Los diagramas indicados son la representación gráfica de la evolución de la presión en el interior del cilindro en función del volumen de éste a lo largo de un ciclo completo de trabajo. Los diagramas indicados son muy útiles para la evaluación de las condiciones de funcionamiento de un motor de combustión interna. Se llaman diagramas indicados porque son los obtenidos a partir de un mecanismo llamado indicador de diagramas del cual existen diversos tipos, antiguamente se utilizaba el instrumento mecánico que actualmente ha sido sustituido por los instrumentos electrónicos.

En primer lugar, para poder usar un indicador de diagramas se requiere que el motor disponga de una conexión tipo Thompson en la culata del cilindro, para tomar la presión en el interior de éste durante su funcionamiento. Esta toma se encuentra aislada durante el funcionamiento normal mediante una válvula.

La información obtenida por medio de los diagramas indicados es fundamental para saber cómo se está realizando el proceso de combustión en cada cilindro, determinar cual es el ajuste de la inyección, detección de anomalías, desgastes, obtención de la potencia indicada, y en general, constituye una herramienta indispensable para diagnóstico de averías en motores de combustión interna.

Los diagramas indicados pueden clasificarse en:

1- Diagramas abiertos, para analizar el proceso de combustión.

2- Diagramas cerrados, para calcular la presión media indicada y la potencia indicada.


Otra información importante es la presión máxima de combustión, y la presión de compresión, ambas presiones deben ser controladas y deben corresponder con los valores dados por el fabricante del motor, en caso contrario son indicadores de alguna anomalía importante en el funcionamiento del mismo.

El diagrama indicado puede representarse abierto o cerrado tanto para los motores de dos tiempos como de cuatro tiempos. Si en las abscisas se representan los grados de giro del cigüeñal habrá que tener en cuenta que en un diagrama abierto de un motor de cuatro tiempos el ciclo se extenderá 720º (dos vueltas) mientras que el de un motor de dos tiempos se extenderá 360º (una vuelta).

En el diagrama indicado cerrado de un motor de cuatro tiempos hay que tener en cuenta que la curva descrita nos produce dos áreas cerradas y que el trabajo total desarrollado no es la suma de las dos áreas, sino que estas se deben restar, pues el área del lazo más pequeño produce un trabajo negativo, correspondiendo con las carreras de escape y admisión.

El indicador mecánico consiste en un cilindro de papel sobre el cual un trazador cargado por medio de un resorte es movido arriba y abajo por medio de un émbolo. El espacio cilíndrico bajo éste émbolo está conectado a la cámara de compresión del cilindro por medio de un conducto de corta longitud de modo que el émbolo se mueve de acuerdo a las variaciones de presión sobre el émbolo del motor. 

El movimiento alternativo del émbolo se efectúa en contra de un resorte cuya oposición es proporcional a su tensión la cual se especifica en mm/bar o mm/(Kg/cm²).

Para motores Diésel lentos la escala usual es de 0,5 a 1,2 mm/bar por lo que los diagramas son de tamaño reducido. El movimiento del émbolo es amplificado por medio de palancas hasta que lo recibe el trazador.

El trazador se halla en contacto con el papel que está colocado sobre un tambor cilíndrico que gracias a un cordel y un resorte antagonista se mueve alternativamente a derecha e izquierda, algo menos de una revolución, en concordancia con el movimiento del tren alternativo. De este modo el sentido de rotación del tambor cambia cada vez que el émbolo pasa por sus puntos muertos. En el caso de motores de gran tamaño se simula el movimiento del tren alternativo con una excéntrica exterior para cada cilindro sobre el eje de camones. 


Descripción de un Indicador mecánico MAIHAK:
Consiste en un pequeño émbolo A que se desliza muy ajustado en el cilindro B. El émbolo va dotado del vástago V, que presenta una hendidura sobre la que actúa un resorte R, oponiéndose al movimiento del émbolo, apoyando el otro extremo del resorte en la parte fija del aparato.

Sobre el brazo D, tenemos el tambor E, que por el eje F, va fijo con la roldana G, que le comunica un movimiento rotativo alternativo. Este movimiento se consigue conectando la roldana mediante un cordón a una pieza móvil del motor ya dispuesta para el caso, y generalmente situada sobre los ejes de levas; con el fin de que el tambor recupere siempre su posición, lleva en el interior un resorte de recuperación que actúa al variar el tiro del cordón que le da movimiento.

Un sistema de palancas a-b-d, que se mueve accionado por el émbolo A, lleva en c un estilete o punta de marcar que se desliza sobre la superficie del tambor. En unas pletinas que lleva el tambor se coloca el papel en el que se va a trazar el diagrama, donde apoyará el estilete c. Mediante la tuerca C, el indicador se afirma a la rosca del tubo de la válvula indicadora.

Afirmando el indicador se conecta el cordón de la polea G a la pieza móvil destinada, y abriendo la válvula indicadora ponemos en comunicación el indicador con el cilindro, y el aparato entrará en funcionamiento con los movimientos combinados del émbolo y tambor; entonces apretando suavemente la punta de marcar, nos trazará sobre el papel el diagrama indicado.

Trazado el diagrama, se cierra la válvula indicadora, se desconecta el cordón de accionamiento y se desmonta el aparato.

El fabricante del equipo da la relación entre el incremento de presión y la distancia vertical que cubrirá el marcador. Se conoce a esta relación como la constante del muelle. Como el indicador puede aplicarse a motores que trabajen a distintas presiones, va dotado de una serie de resortes R, en los que está grabada su presión de trabajo, debiendo elegirse el más indicado en cada caso.

 
 


Procedimiento para la toma de diagramas:
La toma de diagramas siempre se ha de realizar después de que el motor haya trabajado un tiempo a plena potencia para tener la seguridad de que la combustión es la correspondiente a funcionamiento normal.

Cuando se desea averiguar la potencia, los diagramas se deben de tomar a velocidad e índice de carga constantes en lo posible (régimen estacionario), por ejemplo con la mar lisa y tras trabajar el motor durante 10 horas las variables del motor se hallan estabilizadas.

Es conveniente que el trazado de los diagramas a plena potencia sea bueno para una diagnosis correcta. Asimismo la distribución de las cargas y la altura de los diagramas deben ser prácticamente los mismos entre los distintos cilindros. Por ello es necesario que se preste atención a la hora de tomar los diagramas, pues de su exactitud depende la evaluación.

Un indicador de diagramas es un instrumento de precisión y por lo tanto debe ser tratado con mucho cuidado si se precisa obtener resultados razonables. Para la toma de diagramas el indicador debe ser colocado lo más próximo posible al cilindro. Antes de colocar el indicador es imprescindible que los conductos y grifos sean soplados con el fin de arrastrar las impurezas como hollín, agua condensada y aceite las cuales pueden interferir en la transferencia de presión entre el cilindro y el indicador llegando incluso a averiarlo. Al montarlo deben apretarse bien los prensaestopas de las válvulas de toma del indicador.

Las partes móviles del indicador, como el émbolo y su guía, deben lubricarse adecuadamente y se dejará un tiempo sobre la culata hasta que suba su temperatura. Como prueba, el resorte del indicador se quita y se acciona el indicador manualmente. Una vez lubricado el émbolo debe caer por su propio peso, deslizándose verticalmente en su guía. Se deberá lubricar al menos cada cinco diagramas con el aceite recomendado por el fabricante. Asimismo ha de ser limpiado y aceitado después de su uso cuando vaya a guardarse. 

El papel del indicador debe montarse bien firme al tambor para que el diagrama no salga distorsionado. La punta del trazador debe estar correctamente redondeada y no debe ejercer excesiva presión sobre el papel, justo la suficiente para obtener una fina línea. Con papel encerado se obtiene una reducida fricción.

El camino del cordel debe ser lo más sencillo posible y sin tramos curvos. Cuando sea necesario se utilizarán poleas. Los tramos horizontales han de ser cortos para evitar la flexión del cordel y la tensión debe ser ajustada para que el tambor no toque los extremos. Si no se tensa correctamente el diagrama saldrá distorsionado.

Antes de nada se debe probar el sincronismo entre el tambor y el tren alternativo. Para ello se desconecta la bomba de combustible del cilindro y trazando un diagrama de compresión. Si la línea de compresión y la posterior de expansión no coinciden puede ser debido a un defecto de acoplamiento entre el indicador y el tren alternativo aunque también puede deberse a un retardo en el movimiento del émbolo del indicador en cuyo caso se deberá limpiar y lubricar. Otra causa de formación de lazo pueden ser las pérdidas a través de los aros del émbolo del motor resultando una línea de expansión por debajo de la de compresión. Desde un punto de vista teórico, debido al calor evacuado por la refrigeración, la línea de compresión irá siempre por encima.

Cuando todo se encuentra satisfactoriamente dispuesto, se embraga el indicador y se abre la válvula para que la presión del cilindro llegue al indicador. La punta del trazador es cuidadosamente apoyada sobre el papel y el diagrama indicado p-v es dibujado. Cuando se completa el trazado el indicador es desembragado de la excéntrica lo más deprisa posible a la vez que se cierra la válvula. A continuación se conecta con la atmósfera, se embraga y se pone en contacto de nuevo con el papel trazando la línea de presión atmosférica. Se desembraga y el papel se retira del tambor. Importante no dejar calentar excesivamente el indicador con demasiadas explosiones, ya que ello puede derivar en la obtención de diagramas defectuosos.

 
Inmediatamente después se aconseja anotar en el diagrama: nombre del buque, fecha y hora, régimen de giro, escala de presiones del resorte utilizado, F.O. utilizado, Nº de cilindro, presión y temperatura de aire de barrido y del aire ambiente.

Después de haber tomado diagramas de todos los cilindros, debe desmontarse el instrumento y limpiar cuidadosamente todos sus componentes, posteriormente lubricar sus partes móviles, especialmente el émbolo, con el aceite recomendado por el fabricante.

Ejemplos de "Diagramas indicados" de motores de cuatro y dos tiempos (del libro Motorista Teórico Práctico - Valle Collantes):

 

 

AUTORES: Carlos Rodríguez Vidal (Maquinista Naval y Doctor en Energía y Propulsión Marina) y María Isabel Lamas Galdo (Doctora Ingeniera Industrial)


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lunes, 19 de junio de 2023

Motores marinos dual-Fuel con Metanol

En el Sector naval, en este momento, el metanol es la alternativa por la que apuestan todas las grandes navieras. Los fabricantes de motores están incorporando versiones en sus gamas actuales para usar metanol como combustible. La tecnología requerida no entraña una dificultad técnica demasiado elevada, por lo que es la opción más rentable y que menos riesgos tiene, por lo que está siendo la solución más utilizada por los armadores que encargan nuevos pedidos de buques.


 

Como combustible de transición, el metanol cuenta con el apoyo de la Organización Marítima Internacional (OMI) en su reciente adopción de pautas de manipulación segura bajo el Código IGF para combustibles de baja combustión. La adopción del GNL como combustible para motores marinos allanó el camino del metanol, y la adopción de éste puede ser un modelo a seguir para el objetivo del uso de combustibles libres de carbono (no emisores de CO2) en el futuro, como pueden ser el amoniaco y el hidrógeno. La OMI, por medio del convenio MARPOL, Anexo VI, es donde se regulan las emisiones en el transporte marítimo.


 

El fabricante MAN B&W dispone entre su gama de motores diesel lentos del modelo ME-LGIM (motor dual-fuel con inyección de methanol) que ha sido desarrollado para utilizar como combustible una mezcla de Marine Diésel Oil y metanol, lo cual le permite realizar la combustión con menores emisiones contaminantes, y de esta forma poder cumplir con las nuevas normativas medioambientales.


 
Un motor que utilice Metanol como combustible podría alcanzar una reducción de emisiones, comparado con un motor convencional de HFO (fuel oil pesado) que cumpla la TIER II de; 90-95 % de reducción de SOx, 30-50 % de reducción de NOx, 5 % de reducción de CO2 y 90% de reducción de PM. 

Los motores del tipo Dual-Fuel (doble combustible), son los que permiten quemar una mezcla de dos combustibles diferentes. En este caso en la cámara de combustión se inyecta una cantidad de diésel-oil piloto (aprox. 5% de MDO) y el resto del combustible inyectado es Metanol. En caso necesario el motor puede funcionar de forma satisfactoria solamente con MDO o con diferentes porcentajes de mezclas de MDO y Metanol, el sistema de gestión electrónica del motor regula la cantidad a inyectar de de la combinación de ambos combustibles en todo momento, según las condiciones de operación del motor.

 
El esquema conceptual del sistema de combustibles de un motor Dual-Fuel MAN ME-LGIM;

 

Las funcionalidades del ME-LGIM incluyen:

  • Inyectores unitarios, las llamadas válvulas de inyección booster LGI, para inyección de metanol (FBIV-M) en la cámara de combustión alrededor de la parte superior del punto muerto superior (TDC)
  • Sistemas de control hidráulico para controlar el funcionamiento de la válvula de refuerzo de combustible LGI
  • Sellado de la unidad de suministro de aceite montada en el motor para asegurarse de que no hay fuga de metanol en el sistema de inyección de combustible.
  • Tubería de doble pared para distribuir metanol individualmente a cada cilindro.
  • Sistema de drenaje y purga para eliminación rápida y fiable del metanol del motor.
  • Además del control del motor (ECS), un sistema de seguridad monitorea la inyección de metanol y combustión, y asegura que el motor vuelve a funcionar con gasóleo en caso de alarmas.
  • El tren de válvulas de combustible (FVT) proporciona una función de bloqueo y purga entre el sistema de suministro de combustible y el motor.
  •  Suministro de metanol completamente automatizado con sistema de purga incorporada.

El diseño de tuberías para el suministro de combustible de metanol se basa en un concepto de doble barrera. Esto significa que una segunda capa encapsula todo el metanol dentro de la sala de máquinas. La tubería exterior está ventilada hacia la atmósfera exterior para eliminar el riesgo de una fuga de metanol a, por ejemplo, la sala de máquinas y para permitir la detección de una fuga del tubo interior con sensores de hidrocarburos (HC).

El sistema de combustible diésel no ha sido alterado significativamente en un motor LGI en comparación con un motor ME estándar.


METANOL: Su fórmula es CH3OH.  Conocido también como alcohol metílico, es el alcohol más sencillo. A temperatura ambiente se presenta como un líquido de baja densidad (791,8 kg/m³), incoloro, inflamable y tóxico que se emplea como anticongelante, disolvente y combustible. El metanol es interesante porque el bio-metanol y el e-metanol se pueden producir a partir de una amplia variedad de biomasas y materias primas de energía renovable, y se pueden mezclar con metanol elaborado a partir de combustibles fósiles.

 
 A temperatura ambiente y presión de 1 bar se mantiene en estado líquido y, junto a su baja viscosidad, lo hace un combustible fácilmente almacenable y transportable. Es el combustible con mayor porcentaje de moléculas de hidrógeno por carbono en su composición, encontrándose en estado líquido en condiciones ambientales normales. Su poder calorífico inferior es de 19.900 kJ/kg, valor mucho más bajo que los 40.500 KJ/kg del HFO.
 
La sociedad de clasificación American Beureau of Shipping (ABS) ha publicado una guía que proporciona criterios de clasificación para el uso de metanol y etanol a bordo del buque con el objetivo de reducir posibles riesgos para el buque, sus elementos y la tripulación a bordo

Una de las desventajas más grandes del Metanol reside en que actualmente su producción se realiza a través de la conversión catalítica entre el CO y el H2 durante el reformado del gas natural o la gasificación del carbón. La solución más conveniente para este combustible es el E-metanol, que consiste en la síntesis del hidrógeno producido por electrolisis a través de fuentes renovables y el CO2 capturado de muchos de los sectores industriales a nivel mundial.

AUTORES: Carlos Rodríguez Vidal (Maquinista Naval y Doctor en Energía y Propulsión Marina) y María Isabel Lamas Galdo (Doctora Ingeniera Industrial)


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sábado, 13 de mayo de 2023

Las pinturas anti-incrustantes (antifouling)

Además del aspecto decorativo, la misión de la pintura es la protección de cualquier zona de un barco, tanto de la obra viva como de la obra muerta o la cubierta. En la obra viva, que es la parte sumergida del barco, es muy importante el revestimiento aplicado ya que además de proteger el casco de la corrosión, proporcionará protección frente a las incrustaciones marinas, que pueden ser de tres tipos; algas, limo y orgánicas (seres vivos que pueden ser no calcáreas y calcáreas). Evitando el ensuciamiento del casco se consigue un buen deslizamiento de la nave por el agua (más velocidad y menos consumo de combustible). Las pinturas anti-incrustantes, comúnmente llamadas “Antifoulling” o ”Patente”, son un producto que contiene biocidas para prevenir la adherencia y el crecimiento de organismos, microorganismos, flora y fauna marina en general. 

Los primeros registros documentados sobre el problema de la “suciedad” que se acumulaba en los cascos de embarcaciones llegan desde el siglo IV antes de Cristo, mencionando galeras fenicias utilizando cera, brea y asfaltos para embadurnar los maderos de la obra viva, ocasionalmente acompañados por arsénico y azufre molidos. Según Plinio el Viejo (23 - 79 d. C), en Grecia utilizarían para las naves un ungüento formado de pelos de animales mezclado con cera, aplicada a la madera usando hierros calientes.

Para los antiguos, el objetivo no era tanto combatir la fauna marina (el biofilm) que se depositaba en la madera, sino la obstinada fijación al casco de los peces rémora (Remora remora) que, según aseguraban, llegaban a detener la marcha de una nave. No obstante, el historiador Plutarco (46 - 120 d.C) dudaba de semejante leyenda y achacaba la lentitud que acechaba a las embarcaciones a la presencia de “cieno, hierbas marinas y suciedades” adheridas, invitando a rascar los maderos sumergidos cada cierto tiempo.
 
El sebo, la cera, el alquitrán o el betún, junto con las pieles de animales, serían los recubrimientos habituales en la obra viva hasta el siglo XV para las flotas de Inglaterra, Aragón y Venecia, aunque en el Portugal de Enrique el Navegante recurrirían al sistema de carbonizar el forro de los cascos hasta los dos o tres centímetros de profundidad. En el siglo XV empieza a generalizarse el uso de planchas de cobre para frenar la acción del gusano o “broma” (Teredo navalis), verdadero azote de las naos de exploración europeas a lo largo de los siglos XVI y XVII en mares tropicales.
 
En sus travesías oceánicas, carabelas y naos españolas (como la Pinta y la Victoria) y francesas recurrieron al chapado con plomo, sujeto al casco sumergido mediante pernos o clavos de cobre de cabeza ancha. El emplomado, únicamente al alcance de los buques de travesía por su elevado coste, permanecería vigente hasta el siglo XVII, aunque con constantes variaciones y mejoras.
 
En 1665 se empezaba a sugerir cambiar las chapas de plomo por otras de cobre, mientras que dos años después se patentaba un artefacto de rodillos para prensar el plomo previamente molido y conformar delgadas hojas. No obstante, el problema de la corrosión galvánica empezaba a destrozar el hierro sumergido de clavazones y cintones de hierro de los timones. Los galeones del siglo XVII también recurren a este sistema de protección.
 
En 1768, el navío de línea de 74 cañones HMS Marlborough, forrado con planchas de cobre, se quedó sin timón dos años después de su botadura a causa de la corrosión electrolítica. Su casco hubo de forrarse de nuevo, pero usando únicamente maderas resinosas del Báltico. El forrado con cobre era ya habitual y se había empleado por el Almirantazgo británico en las fragatas “Alarm” (1758), “Aurora” (1765 ex - “Abenakise” Francia) y HMS “Stag” (1770 Clase Niger), reputadas por su velocidad.
 
Los Estados Unidos también recurrieron al chapado de cobre en los “US Alliance” (1781) y “US Constitution” (1794). Sin embargo, la corrosión galvánica del hierro que acompañaba al cobre sería siendo un grave contratiempo hasta que, a partir de 1824, se descubriera y generalizara el uso de trozos de Zinc para que actuaran como ánodos para degradarse en lugar del hierro. Para evitar o ralentizar las variadas incrustaciones biológicas, el antifouling, y la perforación de la “broma”, los viejos métodos a base de sebo, ceras o breas sazonadas con azufre y arsénico siguieron sometidos a pruebas y ensayos.
 
En la Inglaterra de 1865 se registraban 300 patentes variadas de pinturas navales, en las que se mezclaban la sal marina y diversos alquitranes y betunes con substancias tan originales como el Guano. Sin embargo, aquellas composiciones eran meros paliativos.
 
El salto adelante llegó en 1860 con el método del británico Mc Iness y su jabón metálico a base de sulfato de cobre como biocida aplicado en caliente. Copiado por el célebre Italian Moravian, fabricado con éxito y masivamente en Trieste a base de sulfato de cobre y colofonia (resina de conífera), el McIness fue pronto acompañado por otros compuestos, como el ideado por Tarra & Wonson (1863) formado por óxido de cobre disuelto en alquitrán con nafta o benceno. Otros biocidas del XIX incluían al veterano arsénico y al óxido de mercurio.
 
Para cerrar este resumen, en los primeros años del siglo XX, el biocida a base de óxido de mercurio se aplicaba en los buques de hierro de la US Navy mezclado en un antifouling de goma laca, turpentina, aceite de resina de pino, polvo de zinc, óxido de hierro, alcohol y otras especias. La Segunda Guerra Mundial potenciaría las investigaciones sobre la biología de las incrustaciones y el uso de tóxicos potentes, culminando en la década de 1950 con los trabajos del Instituto Oceanográfico Wood´s Hole (Massachusetts – USA) y la llegada del de los compuestos orgánicos de estaño (TBT y organotin). En la imagen siguiente el USS Missouri en dique seco.
 
En la actualidad, las pinturas anti-incrustantes, comúnmente llamadas “Antifoulling” o ”Patente”, son un producto que contiene biocidas para prevenir la adherencia y el crecimiento de organismos, microorganismos, flora y fauna marina en general. Se aplican sobre la obra viva de los buques para evitar dicha adherencia. Hay que destacar que estos compuestos suponen un peligro para la fauna y la flora acuáticas, debido a que son unas sustancias tóxicas que provocan la muerte de los elementos que se adhieren al casco e incluso provocan deformaciones en los moluscos. Hace años se utilizaba el tributyltin (TBT), también denominado tributilo de estaño, como base de los recubrimientos biocidas y anti-incrustantes en los buques, pero dada su peligrosidad, la OMI decidió su total erradicación a partir del 2008. 

 
Sin el TBT, los recubrimientos (antifouling) a base de cobre (óxido de cobre y el tiocianato de cobre) empezaron a extenderse sobre la obra viva de buques y embarcaciones de todo el globo. En la actualidad la Comisión Europea sigue recomendando a los Estados miembros y a la industria naval la búsqueda de alternativas al cobre mediante tecnologías no metálicas en los recubrimientos antiincrustantes. 

Tipos de recubrimientos antiincrustantes:

Antiincrustantes de matriz soluble
También denominados antifoulings convencionales. Fueron los primeros antiincrustantes utilizados comercialmente, y contienen biocidas antiincrustantes en una matriz de aglutinantes poliméricos solubles en el agua salada. A medida que estos polímeros de diluyen, los tóxicos se van liberando impidiendo que aparezcan incrustaciones. La principal desventaja de los antiincrustantes de matriz soluble es la incapacidad de controlar esta disolución en el agua, requiriendo así que la pintura tenga que volver a ser aplicada tras 12 - 15 meses de uso. Los aglutinantes utilizados son también sensibles a la oxidación, requiriendo que el tiempo necesario fuera del agua para su aplicación sea minimizado todo lo posible para evitar su reacción con el aire atmosférico.

Antiincrustantes de matriz dura
Estos antiincrustantes fueron desarrollados para mejorar la disolución incontrolada de la pintura, así como de los biocidas que ésta contiene. Los aglutinantes poliméricos que estas pinturas contienen tienen un peso molecular mayor y son insolubles en el agua de mar. Estas propiedades minimizan la erosión de la pintura y permite al agua llenar los poros que han quedado vacíos de biocidas. Sin la erosión y sin la descomposición de la resina, el grado de liberación de biocidas declina lentamente a medida que los tóxicos disponibles están localizados más profundamente en la capa de pintura. El repintado del casco con este tipo de antiincrustante varía entre 12-24 meses dependiendo de las condiciones ambientales sufridas y del grado de incrustaciones.

Antiincrustantes de matriz autopulimentable
Junto con los biocidas y los compuestos poliméricos presentes en todas las pinturas antiincrustantes, las pinturas autopulimentables contienen además pigmentos tóxicos y copolímeros. Tanto la resina como los pigmentos son solubles en agua de mar, pero, a medida que se disuelven, los copolímeros evitan que el agua de mar se introduzca en los poros y disperse los biocidas contenidos más profundamente en la pintura. Esta capa de copolímeros permite al área en contacto con el agua crecer y liberar biocidas hasta el punto en que se libera y queda al descubierto la siguiente capa liberable. La presencia de estos copolímeros permite la liberación constante y controlada de biocidas en base a las condiciones ambientales, alargando los tiempos de re aplicación de pintura un máximo de 5 años.



AUTOR:

- Carlos Rodríguez Vidal (Doctor en Energía y Propulsión Marina por la Universidad de La Coruña)

 

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martes, 18 de abril de 2023

Cañonero Mac-Mahón (1888)

El Mac-Mahón fue un cañonero de 2ª clase de la Armada Española que estuvo en servicio desde el año 1888 hasta 1932, totalizando 44 años de vida operativa. Fue construido en los Reales Astilleros de Esteiro en Ferrol, siendo un hito de la construcción naval por ser el primer buque construido con acero galvanizado en astilleros españoles. 


Encomendado el proyecto de un cañonero de hierro  al ingeniero de la Armada Sr. D. Toribio Gaspar Gil, con la condición de que se habrían de aprovechar para su propulsión las máquinas de los cañoneros inútiles Turia y Somorrostro (Clase Somorrostro), antes de aprobarse los planos dispuso el Gobierno que se reformaran, sustituyendo el material de hierro por el de acero; y presentado nuevo proyecto, se resolvió la construcción del buque en el astillero del Ferrol, dándole el nombre de Miño, por Real orden de 8 de Octubre de 1885.

El cañonero Mac-Mahón fue puesto sobre la grada número 1 de los Reales Astilleros de Esteiro en Ferrol, el 8 de enero de 1887. El acero para el casco fue encargado a la Sociedad de altos hornos de Bilbao, se empezaron las obras el día 8 de Enero del año 1887, quedando armado todo el casco el 10 de Abril, y como el Ministerio del ramo había dispuesto que el material de este barco debía ser galvanizado, se desarmó el casco y se procedió a galvanizarlo con brillante éxito, y nuevamente a armarlo, quedando terminada la construcción en tiempo oportuno para ser botado al agua el 21 de Agosto, no con el nombre de Miño, sino con el de Mac-Mahón, según Real orden de 3 de Marzo, en honor al vicealmirante Jacobo de Mac-Mahón y de Santiago, que tanto se distinguió en el engrandecimiento del astillero del Ferrol.

La dirección de las obras fue encomendada, lo mismo que la del Crucero Alfonso XII, a los ingenieros señores Comerma y Fúster; estuvo encargado del mando del departamento durante el curso de ellas el vicealmirante señor Mac-Mahón, y después el ilustrado vicealmirante D. Ramón Topete; era jefe del arsenal el contraalmirante D. Juan Martínez Illescas, y jefe del ramo de ingenieros el Sr. D. Pablo Pérez.

Las características generales del cañonero Mac-Mahón eran las siguientes; desplazamiento: 115 toneladas, eslora: 27,63 m, manga: 4,90 m, calado: 1,82 m. Contaba con dos palos y aparejo auxiliar de pailebot con 192 m².


Montaba dos máquinas alternativas de vapor de la marca Forges et Chantiers, como se mencionó anteriormente procedentes de los cañoneros de construcción francesa Turia y Somorrostro, acoplada cada una de ellas a una hélice. La potencia unitaria de dichas máquinas era de 75 caballos indicados,  con 150 CV totales que le proporcionaba una velocidad máxima de 9 nudos. 


Las calderas de vapor eran de carbón y la capacidad de las carboneras le permitía una autonomía de 3,5 días y de 583 Millas náuticas.


El armamento principal consistía en 2 cañones Nordenfelt de 42mm y un cañón rotativo Hotchkiss de 37 mm.


Su vida operativa de servicio transcurrió sin grandes acontecimientos, permaneciendo siempre destinado en aguas gallegas y del Cantábrico ejerciendo labores de guardapescas y de lucha contra el contrabando. Participó en la búsqueda de supervivientes del HMS Serpent en noviembre de 1890 sin obtener resultados positivos.


Se produjo su baja en las listas de la Armada en 1932, tras 44 años de servicio.

Nota del autor: He decidido investigar y escribir sobre el cañonero Mac-Mahón por motivos puramente personales, ya que revisando documentos antiguos familiares encontré que mi bisabuelo Andrés Barros Rodríguez (nacido el 25 de enero de 1877 en Serantes y fallecido en 1936 en Ferrol) había sido tripulante (Cabo de Mar de Primera clase) de ese buque en el año 1906. En relación con el Mac-Mahón, aunque menor en cuanto a su porte, por tener solamente 115 toneladas, en relación a otros similares de la época, este buque supuso un importante paso tecnológico adelante, pues fue el primero construido en astilleros nacionales fabricado con casco de acero galvanizado procedente de la industria española, concretamente de los Altos Hornos de Bilbao. A partir de entonces, el uso del acero para la construcción naval se generalizó sin dificultada alguna, a pesar de las esperadas reticencias iniciales mostradas por algunos jefes y oficiales de la Marina Española, que habían creído necesarios grandes preparativos antes de introducirse en el campo de la construcción naval con acero.


 

 

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