CONTACTO

tecnologiamaritima2000@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta Bacalao. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bacalao. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de octubre de 2021

BACALADEROS DE LA PYSBE EN FERROL

Pesquerías y Secaderos de Bacalao de España Sociedad Anónima (PYSBE) se constituye un 31 de mayo de 1919 cuando los Sres. Luis Legasse y Bigot, de una parte, y Gandioso de Celaya y Zabala de otra, otorgan las escrituras que constituyen la sociedad, con la sede social en Pasajes de San Juan (País Vasco).

En 1936 se otorga una concesión por 100 años en el puerto de Ferrol de una extensión de 14.995 m2, para una planta que sería puntera pero, el estallido de la Guerra Civil supone un fuerte freno en la actividad. En 1945 entra en funcionamiento la planta industrial de Pysbe en Ferrol, permaneciendo en funcionamiento hasta los primeros años de los setenta. 

La factoría de Ferrol, con D. Manuel Iñarra de director, constaba de seis pabellones que ocupaban una parte de los rellenos del puerto, en el Muelle Fernández Ladreda que, hasta el inicio de la construcción, había tenido solamente uso militar. Esta instalación, va a ser un modelo a seguir en cuanto a métodos de secado y preparación del pescado ya que duplica la producción total de la Sociedad. Posee una capacidad para preparar unas 14.000 tm anuales. Esta planta funciona hasta 1973, año en el que cierra.



LA PESCA DEL BACALAO EN TERRANOVA:
Los marineros, según órdenes de la Compañía hacen su salida a la mar desde el puerto de Pasajes o desde el de Ferrol con los barcos preparados y pertrechados para uno o dos meses de navegación continuada sin entrar en puerto alguno. Los desplazamientos de los marineros de nuestra comarca hacia tierras vascas se llevan a cabo en taxi o, cuando se juntan en grupos más numerosos, buscan grandes furgonetas para el desplazamiento; llegando a su destino después de haber transcurrido más de quince horas de viaje.

Hasta los caladeros de Terranova pueden tardar de quince a veinte días de navegación, a una velocidad media de entre siete u ocho millas por hora, siendo excepcional, y debido a alguna “empopada” el alcanzar una velocidad de nueve o diez nudos.



Su zona de pesca suele encontrarse en mares del Atlántico noroeste, mares de Terranova, más o menos cercanos a la costa dependiendo de la estación del año o de los factores climatológicos. Ya llegado el verano es cuando pueden pasar hacia los caladeros de Noruega de donde regresan hacia Terranova llegado el mes de octubre en busca de los hielos, zona de mucho pescado como afirma el capitán Esnaola, donde la temperatura llegaba aveces a los 35 grados Célsius bajo cero). En la estación más cálida de primavera-verano, acuden directamente a otra zona a la que ellos llaman “Cantil Norte”.

Una vez en la zona de pesca, y con el aparejo preparado, (el arrastre con puertas en los primeros barcos por el costado y más tarde, el arrastre por popa), y cada marinero ocupando su lugar, dentro de los turnos de trabajo establecidos, comienza la búsqueda del pescado esperando el aviso de “arte al agua” que se produce activando desde la ventana del puente una campanilla, del mismo modo que se avisa la virada del aparejo (fin del arrastre) después de entre una y tres horas dependiendo de la observación de la cantidad de pesca que se divise desde el puente de gobierno.

En el barco, cuando salen de puerto, se llevan entre quince o veinte piezas de redes que se van montando según el desgaste o la sustitución necesaria debido a las averías que tienen lugar, además, disponen de tres aparejos completamente montados. Algunas reparaciones se van haciendo en alta mar o en los puertos a los que llegan para descansar. Ya al final de la campaña se recogen y estivan todos los aparejos para su posterior reparación en los talleres de la empresa. El material con el que se hacen las redes es primero el “abacá”, luego el “cáñamo” para acabar usando el “nylon” este último más resistente y de mayor duración.

Los barcos tienen una autonomía para permanecer en el mar sin tocar tierra de entre uno o dos meses y en el puerto de descanso se puede estar, como máximo, cinco días, tiempo durante el cual se repone combustible, víveres y se disfruta también de tiempo libre para la diversión (tal y como cuenta el Sr. Nicolás “O Uracha” en su testimonio).

Una vez terminada la campaña, que dura entre ocho y diez meses, los barcos ponen rumbo al puerto de descarga que la Compañía les comunica: Pasajes o Ferrol.

Un marinero cobra, (como nos cuenta el Sr. Paco “O Mincha“), en su primera campaña, 300 pesetas que suele enviar a casa, más las primas de pesca. En las últimas campañas, el cobro es ya de 10.000 pesetas. Además pueden traer algún bacalao para consumo propio, parte del cual a veces venden a fin de mejorar la economía familiar.


La relación de los barcos construidos para la PYSBE en Vizcaya es la siguiente:
“Tifón”, “Mareiro”, “Aquilón”, “Vendaval”, “Alisio”, “Tomado”, “Brisa”, “Bochorno”, “Solano”, “Regañón”, “Huracán”, “Céfiro” y “Virazón”, que fueron entregados entre 1944 y 1959. Eran práctica mente una copia de los fabricados fuera. Todos unos 70 metros de eslora máxima, con unas máquinas diésel entre 1.200 y 1.280 caballos y con velocidades entre los once y doce nudos y medio.


BACALADERO HURACAN:


miércoles, 14 de septiembre de 2016

Bacaladero portugués Santa Maria Manuela en La Coruña (Agosto de 2016)

Con motivo de la recalada en el puerto de La Coruña de la importante concentración de veleros de altura THE TALL SHIPS RACE 2016, tuvimos oportunidad de visitar el lugre de cuatro mástiles Santa María Manuela, antiguo bacaladero portugués perteneciente a la famosa Frota Branca Portuguesa, que faenaba en agua de Terranova a la busca del Gadus Morghua (denominación científica del Bacalao común).
 

Este bacaladero fue contruido en los astilleros de la Companhia Uniao Fabril, de Lisboa, en el año en 1937, la ejecución de la obra fue realizada al mismo tiempo que su gemelo "Creoula", que actualmente es buque escuela en la Armada portuguesa, pero propiedad de la Secretaría de Estado de Pesca. Posteriormente en 1938 se construyó un tercer gemelo, el "Argus", que en este caso fue construido en el astillero Holandés de Henden. 

El Santa María Manuela es un lugre de cuatro mástiles con aparejo de goleta, con unas dimensiones de 67,4 m de eslora máxima, 52,8m entre perpendiculares, 4,7m de calado, 9,9m de manga y 5,9m de puntal. La altura de sus mástiles es de 37m y puede desplegar una superficie vélica de 1244 m². Tiene un desplazamiento bruto de 666 t y puede cargar 12.000 quintales de bacalao y 60 t de aceite de hígado de bacalao, tiene frigorífico y  un motor auxiliar Burmeister de 380 H.P. Su casco, de acero remachado, tiene las formas diseñadas para navegar en zona de hielos y su estructura reforzada para las duras condiciones de navegación. Está pintado de blanco, como el resto de la flota, para permitir el reconocimiento de los barcos portugueses, neutrales, durante la Segunda Guerra Mundial por las fuerzas en conflicto.

Perfil y caracteristicas del lugre SANTA MARIA MANUELA. (Foto: Navios á Vista)

El Santa María Manuela sufrió numerosas transformaciones a lo largo de su existencia, en 1966 se le cambió el motor para propulsión, pero los tiempos habían cambiado mucho por lo que fue quedando anticuado y  poco competitivo para la explotación pesquera. Hasta que en 1994, conservando sólo el casco original, sin los palos, fue salvado del desguace por un grupo de 17 instituciones públicas y privadas portuguesas, unidas en la «Fundación Santa María Manuela» con el fin de iniciar su recuperación a su estado original. Posteriormente, en el año 2007, la empresa Pascoal e Filhos, S. A. del sector pesquero se convirtió en gerente y propietaria del casco, comprometiéndose a su restauración.

En el año 2009, la empresa portuguesa la empresa Pascoal e Filhos, S. A adquirió también el tercer buque gemelo Argus, con la idea de rehabilitarlo, transformando sus antiguas bodegas en espacios de alojamiento para estudiantes, de la misma forma que sus dos hermanos.

En el año 2010 fue terminada su rehabilitación integral en Factoría Naval de Marín, en España, realizando un trabajo impresionante de gran calidad para recuperar su elegante diseño original.


TECNICA DE PESCA CON DORIS:
La técnica de pesca utilizada en el Santa María Manuela era por medio de los Doris, que eran pequeñas embarcaciones a remos y vela con capacidad para uno o dos hombres, desde estas embarcaciones se pescaba se recogian los palangres y después descargaban en el lugre que actuaba como buque nodriza. En un viaje típico esta goleta navegaba con unos 60 pescadores.

Con el barco ya fondeado en la zona de pesca, la vida a bordo comenzaba a las 4:00 h. de la mañana. Todo el personal se despertaba, tomaba el almuerzo y los doris eran botados al agua. Hacia las 4:00 h de la tarde los pescadores regresaban al navío, descargaban el bacalao pescado con una especie de horquilla de dos dientes; izaban todos los doris a bordo, cenaban y preparaban el pescado para ser salado en la bodega correspondiente.

El pescado embarcado se depositaba en compartimentos llamados quetes. Cada quete soportaba exteriormente dos o tres mesas de calibrado y preparación del pescado que depositaban en baldes de madera. En cada mesa trabajaban tres pescadores: el troteiro (que partía) en la cabecera del quete, daba un golpe en las agallas del bacalao y lo abre hasta al vientre; el “parte-cabezas” retira el hígado (que aprovecha) y las restantes vísceras, y separa también la cabeza, de donde saldrá la “cara” y la “lengua”; finalmente, el calibrador da al pez la forma abierta que todos conocemos, necesaria para una buena absorción de la sal, a los efectos de su conservación.

Preparado el bacalao se ponía entonces en un balde, para ser lavado. El ganchero lo retiraba allí y lo pasaba al escurridor, donde, después de escurrido, otro ganchero lo pasaba a un cajón de madera en la bodega, a través de una manga de lona larga fijada a la escotilla.

Posteriormente se salaba, siendo éste considerado uno de los trabajos más duros de a bordo y también de los más importantes, pues de él dependía la calidad del bacalao que sería presentado al armador. Finalmente, se estibaba con mucho cuidado, de manera que la bodega cargara la mayor cantidad posible.

Los chinchorros ligeros llamados “doris” o “dorys” (de las que se tienen noticias desde el siglo XVI), con cuatro a cinco metros de eslora y bañera poco profunda, careciendo de bancales, siendo la proa y popa muy arrufadas, todo lo cual les dotaba de buena navegabilidad y estabilidad incluso con el mar embravecido. 

Admitían únicamente dos tripulantes pero tenían la gran ventaja de su ligereza que permitía izarlas a bordo con facilidad y conservarlas en cubierta encajadas una sobre otras, ocupando poco espacio. Algunas naves contaban con más de veinte de estas singulares chalupas.

Cada pescador intentaba pescar lo máximo posible, pues su sueldo dependía de la cantidad de capturas. En un año de buena pesca las capturas rondaban las 800 toneladas de pescado y alrededor de 60 toneladas de aceite de hígado de bacalao, y la duración de las campañas eran de 6 meses.

Los riesgos que asumían estos pescadores eran muy elevados por los fuertes temporales e intensas nieblas. Además el trabajo a destajo, que se medía por el número de lenguas de bacalao que conseguían, obligaba a faenar incluso en condiciones muy adversas. No era extraño que en los años cincuenta y sesenta, en aguas de Terranova, se recogieran tripulantes portugueses de doris perdidos en el mar.
Doris pertenecientes a la goleta Argus en terranova (Fuente:  "La campaña de la goleta Argus" de Alan Villiers)

Al regresar a puerto, los barcos traían en las bodegas el llamado bacalao "verde", o sea, sin cabeza ni vísceras y salado dos veces. El bacalao verde, muy apreciado al llegar al puerto, iba perdiendo valor conforme pasaba el tiempo, sobre todo debido al calor que lo podía descomponer.
El SANTA MARIA MANUELA, acabado de chegar da campanha de 1953, demanda o porto de Leixões cargado ata o disco plinson (Foto: Navios á Vista)

Los bacaladeros portugueses mantuvieron esta técnica de pesca hasta 1972 en que el velero de cuatro mástiles “Creuola” con veinte marineros y 57 pescadores completó su último viaje entre Lisboa y Terranova.


VIDEOS:




LINKS:
- SMM

domingo, 10 de junio de 2012

EL GIL EANNES, BUQUE HOSPITAL PORTUGUES

El antiguo buque-hospital portugués Gil Eannes, que se encuentra amarrado como buque museo en el puerto de Viana do Castelo, fue durante muchos años el buque hospital de los pescadores portugueses en Terranova y Groenlandia, donde las condiciones climáticas eran extremadamente duras.
Buque museo Gil Eannes amarrado en Viana do Castelo, foto realizada en Agosto del 2003
De su larga hoja de servicios se dice que, además de su función como buque hospital de pescadores y tripulantes, también fue buque de mando, correo, remolcador y rompehielos, garantizando el abastecimiento de alimentos, repuestos, cebos y combustible a los bacaladeros de su bandera. En la web Navegando com o Gil Eannes se explican todos los detalles de su dilatada e importante historia marinera.
Distintas imágenes de la goleta Creoula y los Doris con los que se pescaba el bacalao en Terranova. Los bacaladeros portugueses eran asistidos por el Gil Eannes.
Documental de National Geographic "Os solitarios homes dos doris":






El Gil Eannes fue la construcción número 15 de los Estaleiros Navales de Viana do Castelo, entró en servicio en mayo de 1955. Es un buque de 3.467 toneladas brutas y 1.805 netas y su casco mide 98,61 metros de eslora total (88,70 entre perpendiculares), 13,77 de manga, 8 de puntal y 5,50 de calado máximo.
Gil Eannes el día de su entrega en los astilleros de Viana do Castelo, en 1955. Foto Ships and The Sea
El casco, está reforzado para la navegación en mares con hielo. Satisfecho por completo a los preceptos de la Convención de Londres de 1948, como la protección contra el fuego: la embarcación es de unos 2.500 metros cuadrados de superficies aisladas y el fuego, más allá de los medios habituales para la lucha contra incendios, cuenta con un sistema automático de inundaciones de zonas habitadas, por medio de precipitación, y otro de inundación de la bodega de carga, con dióxido de carbono, este último asociado con un equipo especial para la detección de humo.

El servicio de carga y descarga se realiza mediante los palos de carga, atendidos por 8 winches eléctricos, cada uno de 3000kg  de fuerza. Completan la maquinaria del molinete del ancla de 35 HP y un sistema de electrohidráulico de gobierno con el control normal de la función de puente de gobierno y de mando en la cubierta de popa.
Rueda de timón de fortuna, foto realizada en Agosto del 2003
Winch de cubierta, foto realizada en Agosto del 2003

Está propulsado por dos motores diesel, fabricados en los talleres Fairbanks Morse & Co., en Beloit (Wiscosin, EE.UU.), con una potencia unitaria de 1.400BHP a 300 rpm para una velocidad de 15 nudos con buen tiempo.
Motores de dos tiempos diesel Fairbanks Morse. Foto: Navegando com o Gil Eannes
La planta eléctrica comprende cinco motores auxiliares, diesel-generadores capaces de proporcionar 512kW cada uno, el buque también cuenta con 16 grupos de electrobombas y 2 grupos de electrocompresores. La potencia eléctrica total instalada es de unos 780kW.
Cuadros eléctricos y diesel generadores. Foto: Navegando com o Gil Eannes
El enfriamiento de la bodega de carga refrigerada se logra por medio de toberas de aire frío asociados con el sistema individual de los conductos de distribución. El equipo de refrigeración está instalado en dos lugares diferentes, la potencia total de 140 CV.

En este buque fue especialmente cuidadoso el estudio de la ventilación, que se hace para proporcionar aire caliente y para mantener la temperatura de los lugares habitados a 18 ° C. El calentamiento del aire se realiza con vapor suministrado por una caldera de 50 metros cuadrados de superficie de calefacción.

A partir de 1963 compartió su misión de buque-hospital con la de buque mercante frigorífico y de pasajeros y así permaneció hasta 1973. En 1975, después de año y medio de amarre, volvió de nuevo a navegar como buque mercante transportando cargas de bacalao seco de Noruega a Lisboa, al servicio de la Comisión Reguladora del Comercio de Bacalao y en ese mismo año fue requisado por el Gobierno portugués para participar en la guerra de Angola como buque hospital. A su regreso fue reacondicionado para volver a su condición de mercante, etapa en la que hizo viajes a Noruega, Canadá, Nueva Inglaterra, África del Sur y España.
Gil Eannes dando asistencia a dos pesqueros en Terranova. Foto Navegando com o Gil Eannes
En 1984 se procedió a su amarre definitivo, cambiando de puerto hasta que llegó a Lisboa, donde en 1997 se vendió para desguace. La noticia de lo que parecía futuro inminente cambió de sentido cuando la Cámara Municipal de Viana do Castelo se movilizó y consiguió rescatar el barco, remolcándolo a la ciudad donde nació para ser expuesto como memoria viva del pasado marítimo de la ciudad y del país.
Gil Eannes a la espera de ser desguazado en 1982. Foto: Ships and The Sea.
En 1998 fue reformado en los astilleros de Viana do Castelo con la ayuda de varias instituciones, empresas y ciudadanos y su gestión se cedió a la Fundaçao Gil Eannes, abriéndose desde entonces al público en su atraque del muelle viejo de la histórica ciudad marinera, convertido en un importante testigo del acontecer marinero en las lejanas latitudes de Terra Nova y Groenlandia.
Antiguo buque hospital Gil Eannes en Viana do Castelo, foto realizada en Agosto del 2003
Buque hospital Gil Eannes en Viana do Castelo, foto realizada en Agosto del 2003
El buque se encuentra amarrado en el muelle comercial, muy cerca de la estación de ferrys y de la Plaza 5 de Octubre. Justo enfrente se erige el Monumento a Joao Alvares, navegante portugués. Actualmente la visita cuesta 2 Euros, pero se puede recorrer las cubiertas, la sala de máquinas, la cocina, la panadería, el puente de mando, la estación de comunicaciones, diversos camarotes, la barbería, zona de hospital, la sala de cenas de los oficiales, etc
Cuando visitamos el barco en el año 2003, no habia que pagar entrada, pasabas para dentro y tomabas algo en el bar.



 El interior del buque se puede ver en Una mirada a la Ría de Vigo

 Fuentes: 
7) Libro "La campaña de la goleta Argus" de Alan Villiers
8) Libro "Rumbo al Gran Banco: Una etnohistoria de la pesca industrial del bacalao" de García-Orellán, Rosa